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Isabela vivió varios años en París. Primero había estudiado comunicación social, mención impresos, en la Universidad Católica en Caracas. Trabajó en televisión con Miguel Shapira y con Nabor Zambrano. También estuvo en agencias de publicidad como Corpa. Pero un día se cansó y decidió incursionar en el arte. Mientras estudiaba en el Parsons School of Design, en París, se metió en cuanto rincón pudo a investigar sobre texturas y colores. Amén de las bibliotecas y libros que revisó con entusiasmo. Por la variedad de colores, por una nueva forma de dar a otros, se fue interesando también en los sorbetes. Un día fue a una cena y parte del obsequio fueron unos sorbetes muy buenos. El anfitrión era Serge Petitjean, un ingeniero que hace cocina por placer y es actualmente maestro sorbetero y asesor del proyecto de Isabela. El ha asesorado a la artista con innumerables detalles.
Poco a poco, los sorbetes que ella hace fueron encantando a sus familiares y amigos. El proceso no ha sido sencillo, se trata de hacer mezclas, combinaciones, adoptar algunas ideas y desechar otras. Decidió bautizarlos como Peccatos y a cada uno le fue poniendo un nombre de mujer, el de sus amigas francesas, de personajes de la historia, la literatura y el cine francés. 'Peccatos' porque ninguno es de un solo sabor, son impuros conceptualmente: siempre mezcla frutas, hierbas, especias. Con toda razón, no revela secretos ni detalles sobre las mezclas.
Isabela me había invitado varias veces a merendar sus sorbetes. Finalmente estuve merendando con ella. Como buena artista sirvió una linda mesa en el jardín, con mantelito de colores contrastantes y un juego de platicos colocados con gran detalle. Los probé y todos me gustaron. Solo uno fue comido sin mucho entusiasmo, el de café. Ya saben, no me gusta el café. La culpa es mía. Fue extraño, comer sorbete de café. Pero también fue raro el de lechosa, lo probé y me fascinó. Luego me trajo los salados...uno de tomate y otro de zanahoria. Con sus especias y sus hierbitas... ¡espectaculares!
Me contó que David Akinin los probó una tarde en su casa. Varios días después, cuando supo que Santi Santamaría iba a almorzar en su restaurante en El Avila, llamó a Isabela para que llevara sus sorbetes. "En cuanto Santamaría los probó me mandó a llamar. Me preguntó por qué uno era de mandarina, sabía a mandarina, pero también tenía en el fondo un saborcito a cambur. Sencillo: ¡El sorbete de mandarina lleva un punto de cambur!".
Isabela está tramitando los registros para los sorbetes. Quiere comercializarlos en supermercados. Sus sorbetes no tienen sabores, colores, ni aditivos artificiales. Son todos naturales, de frutas, vegetales, unos de chocolate y otros de vinos y de champaña. Mientras tanto, los vende por encargo a sus amigos y a dos restaurantes que los ofrecen en sus menús: Izote y Pazzos.
Puedes contactar a Isabela por el teléfono 0412-284.7082 o por su correo electrónico: peccatos@gmail.com